lunes, 11 de marzo de 2013

Que sea en la cuenta




Si vas a llorar que sea de la mera alegría,
no dejes lugar a la pena ni a la melancolía,
fuera problemas como dudas, deudas o la apatía,
neuras, disfruta que na’ dura toda la vida.

Si vas a morir que sea del gusto, no de la envidia,
aunque si vas a matar que sea del susto, no a sangre fría,
si das que sean las gracias o tu brazo a torcer,
ni veneno ni disgustos, a lo sumo garantías.

Si vas a echar que sea de menos en falta
una mano al que tropiece y no se levanta,
con la esperanza por tierra ni por la borda los sueños,
bastante que nos alcanzan para tirarlos de una barca sin remos.

Si tienes que luchar que sea por ello
y si vas a perder que sea la vergüenza,
de robar que sea un beso, aplauso, el corazón
y si te van a pegar algo que sea esta canción.

Todos tenemos el poder de elegir,
aunque nos tengan maniatados podemos decidir.
(Si, podemos decidir)
Todos tenemos el poder de elegir
aunque el destino esté marcado no lo está el por venir,
y lo bueno está por venir, (por venir.)

Si vas a dejarme que sea sin habla,
que se me caiga la baba y no pueda articular palabra.
Si vas a bailar que sea de todo menos el agua,
jazz, y danza.

De romper que sea una lanza a favor del que no pueda avanzar,
y por mover que no te mueva la venganza, al dolor,
que si vas a mirar sea por los de tu alrededor,
ni por encima del hombro, ni a tu ombligo.

Si vas a pecar que sea de inocente,
de callar con un beso, de evitar lo evidente,
quejarse de placer y hacer de tripas corazón.
Perder la razón porque el corazón
a veces se siente en el vientre.

Siempre que vayas a caer, que sea la cuenta
y cuenta conmigo siempre como un amigo,
amigo lo que digo, lo que intento decir,
es que quien sea feliz, lo sea hasta el último suspiro.

Tenemos el poder de elegir
aunque nos tengan maniatados podemos decidir.
(si, podemos decidir)
Todos tenemos el poder de elegir,
aunque el destino esté marcado no lo está el por venir.
Y está por venir lo mejor (está por venir)

Yo creo en serio,
creo que no existen las malas acciones,
sino una mala forma de ejecutarlas.
Así que por qué empeñarse
en las modas y en ser como el resto,
si el valor, el verdadero valor, es ser individual.
Así que si vas a ser algo en la vida,
qué mejor que seas especial.

viernes, 8 de marzo de 2013

Walking around


Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a  un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, 
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

martes, 5 de marzo de 2013

Son tiempos difíciles para los soñadores

Antes de conocer el sabor de las fresas con azúcar, uno no las pide todos los días

- La mecánica del corazón