domingo, 29 de abril de 2012

Cada año es una enfermedad con 365 síntomas

Ese sentimiento contradictorio, cuando no te gusta lo que tienes o lo que haces, tu vida o solo una parte de ella, no te gusta un día o no te gusta una semana, pero a la vez sabes que hay mucha gente que cambiaría sus problemas por tus insignificantes molestias.
Ese sentimiento es odioso.

sábado, 28 de abril de 2012

Pedrá

No aguanto mas ver como manipulas y usas a todo el mundo a tu gusto, como si te debiéramos algo. No soporto como das la vuelta a todo, como lo pones según te apetece, como nadie te puede corregir nada, tu soberbia, tu egoísmo, tu maldad. No puedo más contigo.

He aprendido, de estar solo, a llorar sin molestar y a cagarme en los calzones y a dudar.

viernes, 20 de abril de 2012

Dicen

Suelen decir que si deseas algo con todas tus fuerzas, se acaba cumpliendo.

Mienten.

sábado, 14 de abril de 2012

Y cruzó los dedos

Había un rayito de esperanza. Un pequeño haz de luz que le decía que quizás, solo quizás, todo podía acabar bien. No era cegador, y estaba casi tapado por nubarrones, pero se podía apreciar.

Se dijo mil veces que no se hiciera ilusiones, pero se conocía lo suficientemente bien como para saber que era tarde para advertencias y se iba a tirar de cabeza a la piscina.

viernes, 13 de abril de 2012

Impotencia

Hoy fui al teatro con el instituto. La típica salida tonta para que dejemos de pedir excursiones... Ha venido bien para respirar un poco de aire fresco en medio de este "drama" que se está viviendo en clase. El camino ha sido divertido, tonterías y risas como cualquier otro día, aunque con una nota amarga, cómo no. La historia era, sinceramente, lo que menos nos importaba del viaje: todo el mundo sabe que esas obras nunca son demasiado reflexivas. Pero esta lo ha conseguido, aunque no precisamente por su trama.

Primera imagen, un sólo hombre que empieza a hablar y a introducirnos en el espectáculo. Aproximadamente dos minutos después, entra en escena otro personaje. Una chica, bajita y regordita, entra en escena. El público, nada más verla entrar, comienza a hacer ruidos como consecuencia de su físico... ¿de verdad? No me lo puedo creer. ¿No son capaces de pensar en el daño que están haciendo? ¿No se dan cuenta de que esa chica tiene sentimientos, como cualquier persona? ¿No se dan cuenta de que por provocar cuatro risas tontas que dentro de dos horas se habrán olvidado pueden arruinar el día completo de esa chica? ¿Que digo el día? La semana, o el mes, o la vida entera. ¿No se dan cuenta del dolor que eso puede causar? ¿Qué quizás esa chica que parece no importarle en realidad se pasa las noches llorando por culpa de gente como ellos? Nunca les han humillado, por supuesto. Son personas que nunca han sentido arder sus mejillas delante de tantas personas, y cuya mayor preocupación es si su flequillo está en su sitio. Espero sinceramente que esa chica sea fuerte, porque el mundo está lleno de imbéciles.

Y para poner la guinda al pastel, aparece diez minutos después otro personaje en la obra. La chica perfecta. Piernas infinitas y pecho generoso. Silbidos, risas, incluso aplausos a la chica, provocando su sonrisa de superioridad, falsamente disimulada. ¿Cómo se debe haber sentido la primera protagonista al ver eso? Las comparaciones son odiosas.

He sentido impotencia, mucha impotencia, por no poder decir a cada persona que se ha burlado de esa adolescente todo lo que alguien debería haberles dicho.

Aún me cuesta creer que el mundo esté plagado de gente tan cruel, que no piensa ni lo más mínimo en los sentimientos de los demás.

De verdad, espero que el Karma exista.

jueves, 12 de abril de 2012

Cosas de la vida, supongo.

Y es que parece que cuando todo está en calma, o ha cogido cierta estabilidad, de una manera o de otra, algo tiene que venir a destrozarlo todo. Un golpe que nadie esperaba, una noticia inesperada, un choque, que provoca una enorme onda expansiva, afectando a todo lo que tiene alrededor. Parece que se va a cámara lenta, como una explosión que va arrasando campos y campos a su alrededor, sin dejar nada en pie. Supongo que eso es la vida. Altos muy altos, bajos muy bajos, y algunos medios en los que no sabes cómo vas a continuar, si ascendiendo o descendiendo.
Todo parecía empezar a cobrar sentido, hasta ahora. Otra vez todo se desmorona. Otra vez hay que volver a montar las piezas de todo. Pero ¿qué pasa cuando uno de las piezas más importantes, uno de los pilares, se va? Desaparece. En un día que tú creías de lo más monótono te enteras de que en poco tiempo esa pieza va a desaparecer de tu puzzle. ¿Cómo se encaja eso? ¿De dónde se sacan las energías para levantarte? ¿Cómo se puede una mantener en pie sabiendo lo  que se viene encima? Quizás esa pieza tenía sus defectos, claro, como todas. Pero era una de tus favoritas. Esa pieza te había sujetado cuando tú estabas al borde del abismo. Te había hecho reír en la tristeza y había hecho de ti la persona más feliz del mundo. A lo mejor no te habías dado cuenta hasta ahora, que te han avisado. Se va a ir, ten cuidado, empieza a buscar un sustituto para el hueco que va a dejar, o caerás hasta lo más hondo. Pero que pasa si no quieres buscarle un sustituto, si te niegas a aceptar que un día te vas a levantar y no vas a verla como todas las mañanas. Es algo que nunca te habías planteado, pero en el interior, sabías que podía pasar. Lo intentabas tapar con cosas como "eso no es posible" o "no tiene por qué" pero sabías que algún día podía pasar. 

Por otro lado, darías lo que fuera por cambiarte por otra persona, para olvidar tus sufrimientos, para vivir la "vida perfecta y sin preocupaciones" que llevan los demás. Lo que no sabes es que esa chica que siempre sonríe, por la noche se siente más sola que nunca. No sabes que ese chico que parece tímido en realidad tiene fobia social. No sabes que esa chica tan delgada no come para sentirse mejor, y esa chica gordita se refugia en la comida ante sus miedos. No sabes nada, sigues pensando que tus problemas son los peores, y no tienes ni idea de que ahí fuera hay gente que lo está pasando millones de veces peor que tú. Pero claro ¿que importa eso si tú vida está viniéndose abajo? El ser humano es egoísta, por lo general.

Cuidado con lo que deseas, porque se puede cumplir. Mucho cuidado.

viernes, 6 de abril de 2012

Que escasa es la gloria mientras dura

Cuando caiga la noche y las estrellas sonrían...

Cuando cae la noche todo entra en calma. El silencio se apodera de las calles del barrio de clase media donde vivo. Cuando el Sol se esconde para, a veces, dejar sitio a la diosa pagana, las luces se apagan y los cerebros descansan. Menos el mío, que por lo visto tiene un horario distinto. Todo se ve mucho más claro de noche, sin ruidos que contaminen tus pensamientos, ni conversaciones que te marean la cabeza. Cuando la oscuridad te rodea y vuelves a meditar las cosas todo parece más simple, como si las interferencias humanas ya no actuarán sobre tus reflexiones.

Mientras la ciudad duerme, yo pienso en ti. Y me pregunto, claro, si tú haces lo mismo.