domingo, 22 de enero de 2012

Me pregunto

Me pregunto quien fue la primera persona en escuchar una canción de Marea. Aparte de los propios músicos, familiares o productores, quien fue la primera persona que compró La patera, llegó a su casa, le dio al play, y escuchó "Marea". 

¿Cuántas veces me habré preguntao que es lo que se desata detrás de su cara?
Si tu supieras, si yo te dijera, si yo te contara.

¿Quién fue la primera persona en escuchar esas frases? ¿Era consciente del futuro que le deparaba al grupo? ¿Sigue escuchándolos a día de hoy?

Y lo mismo con otros muchos grupos. ¿Preveía la primera persona que escuchó Guns N' Roses el éxito que iban a tener? ¿Se daba cuenta la primera persona que escuchó Nirvana del trágico futuro que iba a sufrir Kurt? ¿Ha acabado conociendo en persona a Robe la primera persona que escuchó Extremoduro? Y el primero que escuchó AC/DC ¿tenía la más mínima idea de lo que le esperaba al grupo?

Son preguntas que seguramente nunca tendrán respuesta pero ¿por qué no formularlas?

Reflexiones en la ducha, parte uno.

domingo, 15 de enero de 2012

Su nombre se llama Marea

Parece que aún puedo oírlo. Verlo. Sentirlo. Si cierro los ojos puedo volver a ese momento.

30 de diciembre del 2011.

El mejor día de toda mi vida. Quisiera haberle hecho un post a este día tan especial para mi antes, pero por unas cosas u otras no ha sido posible. Mejor tarde que nunca.

El 30 de diciembre del 2011 fue el día que con más ansia he esperado nunca. El día en el que más esperanzas he depositado. Y no dejó nada que desear.

A falta de un día para el fin de año, ese día compensó todo lo malo que me hubiera ocurrido en los 364 días anteriores. Como si haber pasado tantos malos momentos hubiera merecido la pena solo por vivir esa experiencia, como si hubiera sido un gran año sólo por haber contenido esas 24 horas.

El día 30 de diciembre de 2011 fui a mi primer concierto. Dicen que es inolvidable. Espero sinceramente que así sea. ¿Y quién protagonizó tan peculiar espectáculo? Pues, por supuesto, Marea. Marea en su gira "En mi hambre mando yo" Marea que es uno de los grupos que me han acompañado desde que empecé a definir mi gusto musical. Marea que canta las canciones que recitan mi vida. Marea que nunca decepciona. Marea. Marea. Siempre Marea. Quien los haya escuchado me entenderá. La perfecta armonía entre la poesía y el Rock & Roll. El perfecto uso de la metáfora y esa sensación de que escriben tus pensamientos. 

Madrugué con una sonrisa en la cara para poder llegar a la puerta del Palacio de los Deportes a las 10 de la mañana, comenzando el concierto a las 10 de la noche. Pero no me importó, no me importó en absoluto. Fueron 12 horas esperando en el principio de la fila (segundo puesto, solo detrás de otro grupo de chavales) Yo iba con mi hermana, la música es algo que siempre nos ha unido y nada puede cambiar eso. Entre todos había muy buen rollo, como si nos conociéramos de toda la vida. Compañerismo. Lo que no una la música, no lo une nadie. Y entre risas, bocadillos y canciones a coro, las horas fueron pasando. A las ocho de la tarde se habrían las puertas. Las puertas de la felicidad, por decirlo de alguna manera. Corrimos por los rincones de todo el palacio como si nos fuera la vida en ello, todo para poder llegar a la primera fila de la pista. Rozando el cielo con los dedos. 

Durante la actuación de los teloneros "Luter", amigos de los navarros, Kutxi (en chándal) salió al escenario provocando la ovación de todos los allí presentes. Como si hubiera aparecido un Dios. Tocó un tema con ellos y volvió a los entresijos del escenario.

A las 10 y escasos 5 minutos se apagaron las luces de nuevo. El espectáculo comenzaba por fin. Había imaginado tantísimas veces ese momento. Y en ninguna había sido tan maravillosa como lo fue en realidad. Entre proyecciones y focos, ya había cinco personas en el escenario. Kutxi Romero, Eduardo Beaumont, César Ramallo David Díaz y Alén Ayerdí. Dispuestos a ofrecerme las dos horas y media más intensas de mi vida.

Como anunciaron, tocaron canciones del siglo pasado y del actual. Desde "Bienvenido al secadero", del nuevo disco, para comenzar hasta "Marea" para la despedida, pasando por algunas indispensables como "En tu agujero", "Que se joda el viento", "Manuela canta saetas", "Ciudad de los gitanos" o hasta "El perro verde", pedida a coro por todo el público. 

Y entre canción y canción, podía caer alguna reflexión del cantante poeta Kutxi o una queja de lo cara que está la vida en la capital. Homenajes a aquellos que no pudieron asistir al concierto, y la promesa de que volveríamos a vernos. Y si no, sería culpa suya, palabra. 

Y podría estar hablando durante horas de lo mismo. De que yo llevaba un cartel pidiendo el sombrero de mi  querido José Carlos Romero Lorente o de que pude tocarle con mi propia mano porque bajó del escenario. De como el palacio entero se emocionaba con "Corazón de mimbre" o se venía arriba con "Duerme conmigo". De como Piñas me tiró una púa que guardo como oro en paño. Pero Doc, no te quiero aburrir, así que, al igual que un familiar pesado hablando de sus vacaciones, mejor te enseño las fotos.




































viernes, 13 de enero de 2012

A la Bea del futuro

13.01.2012

A la Bea del futuro:

Tengo muchas cosas que decirte pero no sé ni por donde empezar, perdona el desorden.

¿Cómo estás, chumacha? ¿Cuántos años tienes? ¿Cómo es que estás leyendo esto, lo has visto en el blog? ¿Sigue exisitiendo? ¿Lo he abandonado o sigo escribiéndolo?

Ya, ya, ya lo sé. Muchas preguntas. Pero yo (tú) somos así ¿sabes? O quizás ahora que miras esto no, quizás he dejado de tener curiosidad por todo y por todos, por saber que piensa la gente, su opinión, su forma de ver el mundo. No, no lo creo, eso no va a cambiar. ¿Te has teñido ya el pelo de rojo? Quizás eso son ideas de ahora, pasajeras, pero no quiero pensar eso. No quiero pensar que todo lo que soy ahora se va a transformar en algo completamente diferente. Por supuesto, quiero cambiar, crecer, experimentar, errar, aprender. Quiero vivir, quiero que tú sigas viviendo. Pero no quiero olvidar todo lo que ahora pasa por mi sesera.

Recuerda que ahora mismo, con los 14 años que calzo, sueño con conseguir estudiar algo que me guste y encontrar un trabajo lejos de este pueblo en el que poder disfrutar del día a día. Me queda muy lejano, lo veo en un futuro remoto, pero espero que algún día llegue. Espero sacar de mi vida a todos aquellos que me hacen daño y encontrar a otros que me dibujen una sonrisa en la cara. ¿Lo he conseguido ya? ¿Se ha cumplido alguna de las expectativas? Bueno, si no es así, no te preocupes, sigue luchando, sigue buscando tus metas, sigue mirando al futuro con esperanza, ¿de acuerdo?

Espero que no hayas perdido el gusto por la música (no sé ni por qué lo cuestiono, estoy segura de que eso no va a ser así) ¿que escuchas ahora? Espero que no hayas olvidado nada de mis gustos actuales ¿eh? No digo que los conserves, pero no olvides. Sobre todo no olvides. Y si lo has hecho, recuerda, que dicen que recordar es vivir dos veces.

Ojalá hayas viajado por todo el mundo como fantaseo con hacerlo yo ahora. Ver lugares y más lugares, sin dejar ni un rincón por mirar, que todo quede grabado en la memoria. Ve a conciertos, lee libros, mira películas, escucha música, investiga historias, no dejes que nada se te escape. 

¿Sigues riéndote tanto como lo hago ahora? Sácale el lado positivo a todo, es la única manera de aguantar. Ríete de ti misma, no tengas complejos, tócale el culo a la suerte si te da la espalda.

Madre mía, tengo demasiada curiosidad, quiero saber como voy a ser, quiero saberlo ya, que llegue... pero no quiero que esto se vaya, no quiero que el tiempo pase demasiado deprisa. 

No quiero levantarme un día y encontrarme siendo una persona solitaria y triste, que ha dejado que su vida pasara sin darse siquiera cuenta, que odia todo lo que hace y que no tiene ganas de nada. Quiero levantarme y ver el día como algo que disfrutar, no que soportar, dar los buenos días a todo el mundo y contagiar mi alegría. Quiero tener hijos, dos, tres, qué más da, quiero ser madre, quiero que cuando yo muera, una parte de mi se quede en este mundo. Quiero ser una fuente de confianza para ellos, que seamos amigos, no solo madre e hijo (o hija quien sabe) Escuchar música con ellos e ir al cine a ver su película favorita.

Vaya, creo que me he montado el cuento de la lechera. Tengo muchos planes de futuro. No, planes no, son más bien expectativas, deseos. Pero que no se cumplan estos no quiere decir que los que sea que hayas vivido no hayan sido maravillosos. Al fin y al cabo dicen que nada sale nunca como se esperaba.

Bien, pelirroja (espero) ¿te acuerdas ahora mejor de como eras con 14 añitos? Sigue con tu nuestra vida,  sonríe, VIVE. Haz que llegar hasta este momento haya merecido la pena. Hazlo por mi.

jueves, 5 de enero de 2012

Mi pequeña aportación a la humanidad.

Todos sabemos que los refranes son ciertos. Muy ciertos. Pero a veces nos hace falta algo para ser conscientes de que lo sabemos. Un estímulo lo suficientemente grande como para hacerte reflexionar. A veces es algo bueno, la mayor parte de las veces es malo. Y es una pena que tengamos que sufrir algo así para empezar a pensar con claridad.
Sólo escribo esta entrada con la intención de ser el estímulo de alguien, el estímulo bueno, el que no hace daño. Quiero que alguien en algún lugar abra los ojos y se de cuenta de que hay que empezar a apreciar lo que se tiene antes de que se pierda. Ve. Ve y dile a tu madre que la quieres. Ve y dale las gracias a tu padre por haberte llevado a aquel partido de fútbol. Ve y abraza a tu hermano, aquel que te dio su hombro para llorar sin preguntar siquiera cuál era el problema. Ve y hazle saber a tu amigo todo lo que le aprecias. Ve, porque quizás cuando quieras hacerlo ya es demasiado tarde. Ese será el estímulo doloroso, si este no ha servido para nada. Deja el ordenador un momento, él no te va a consolar cuando estés triste. Ve y gánate el cariño de todos los que tienes alrededor. Dedícale una sonrisa a un desconocido hasta que te la devuelva. Róbale un beso a esa chica que llevas meses observando. Canta a pleno pulmón tu canción favorita y baila hasta caer rendido porque, amigo mío, las pequeñas cosas son las que hacen la felicidad.
No esperes a echar de menos a alguien para decir lo mucho que le añoras, dile ahora que lo tienes ahí lo mucho que sufrirías si se fuera. No aplaces un abrazo, no pienses mañana le diré que le quiero. Hazlo. Hazlo ahora mismo.

Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Nunca.

domingo, 1 de enero de 2012

Bienvenido, 2012

Empieza un nuevo año. Nuevos propósitos, nuevos sueños, nuevas metas. Probablemente, en marzo, ya se hayan olvidado todos esos objetivos, pero toca hacer el paria. Sinceramente me gustaría tener un buen año. Quiero decir, eso lo quiere todo el mundo, pero yo quiero dejar atrás todo lo malo que ha tenido el 2011. Calendario nuevo, borrón y cuenta nueva. A ver si esta vez no nos salen decimales. Quiero llevarme bien con todos, quiero reconciliarme con aquellos con los que estoy mal, aunque lo veo difícil. Quiero ver mundo y si por mi fuera cambiar de casa, salir de este pueblo. Quiero oír música nueva, ver muchas películas, capítulos de series pendientes y leer muchos libros. Aprenderme canciones y gritarlas a pleno pulmón. Hacer alguna locura, dar abrazos, dar besos, amar, odiar, recordar, planificar. Quiero estar a gusto conmigo misma y con mi cuerpo. Quiero pasar una noche completamente en vela y dormir durante 24 horas. Quiero Voy a sacarme el curso y a aprobarlas todas, voy a ir al cine y a comer palomitas con mi hermana. Quiero correr entre la hierba y rodar por el campo.
No quiero ver pasar mi vida y arrepentirme de haberla dejado pasar en el último momento. No quiero acabar siendo infeliz en una casa con des-conocidos. No quiero que este sea un año de mierda. No quiero mirar atrás dentro de treinta años y recordar la adolescencia como una mala época. No quiero acabar mirando la tele al lado de alguien de quien me he distanciado cada vez más para acabar cenando con la mirada clavada en el plato.
Son muchos deseos, pero espero que se cumplan absolutamente todos. Feliz año, Doc, que no se quede solo en una frase hecha.