domingo, 27 de noviembre de 2011

Verbos en primera persona

No son amigos -pensé- son... complementos circunstanciales.
Y la oración se está acabando.


Serpientes



Y hace un rato me di cuenta de que durante el día almacenamos tanta información… pero tú decides como interpretarla. Se te ocurre que el mundo lo dirijen las serpientes y ese mismo día ves, por ejemplo, dos fotos de serpientes. Antes no les habrías hecho caso, pero ese día te parecen muy significativas. Porque has pensado en serpientes, nada más.

martes, 22 de noviembre de 2011

Nach - Mejor que el silencio (2011) - En este mismo instante



La ciudad

En este mismo instante alguien se despierta en la ciudad
y alguien cierra sus ojos para dormir o para soñar
o simplemente para no ver su realidad.
Alguien espera en una esquina
y alguien camina sin rumbo calle abajo.
Una pareja discute y un ejecutivo corre hacia su puesto de trabajo.

En este mismo instante alguien se besa bajo la tenue luz de una farola.
Alguien mata y guarda su pistola.
Una mujer enciende su gramola y aquella antigua canción no la hace sentir tan sola.
Un anciano un anciano dice "hola"
y un recién nacido dice "adiós" o "hasta nunca" o "hasta siempre"
mientras alguien de repente siente que una vida crece dentro de su vientre.
Una chica despide de su novio en un andén
mientras se sube a ese tren que acelera trepidante.
Alguien distante bucea en vasos de vodka uno tras otro 
y otro y otro y ya van doce.
Una niña se mira a un espejo y apenas se reconoce.
Un marido se corre en la boca de una mujer que no conoce.

En este mismo instante un estudiante cierra un libro
y sabe que lo aprendido le hace ser más sabio
y también más confundido.
Una mirada se cruza entre dos desconocidos
que si se hubieran conocido serian el uno para el otro.
Alguien vende su cuerpo
y alguien compra medicamentos para perder parte de él.

En este mismo instante un chico rico 
se mete un pico para sentirse a salvo
y un chico pobre se mete en un equipo 
para ser como Cristiano Ronaldo.
Alguien haya resgualdo en el sueldo de un trabajo fijo
y alguien en un crucifijo y alguien en el cobijo 
de un cartón que sirve de escondrijo.

En este mismo instante un hijo ejemplar es feliz comiendo regaliz
y una madre sabe que su amor no sera barniz
ante otra cicatriz de su hijo, problemático.

En este mismo instante alguien abre un regalo
y alguien un bote de barbitúricos.
Alguien abre su mente
y alguien sus piernas.
Alguien dice "no me dejes nunca"
y alguien dice "no quiero que vuelvas"

En este mismo instante alguien da un abrazo y alguien un puñetazo
alguien está sintiendo los ojos del rechazo
por ser demasiado oscuro o inteligente o gordo o afeminado.
Alguien anda abandonado con la mente perdida
y alguien se siente perdidamente enamorado.

En este mismo instante un presidiario 
charla consigo mismo tan solitario.
Una familia numerosa se sienta a cenar y lo único que se oye es el telediario.

En este mismo instante alguien esta viviendo su más mágica experiencia
y alguien sube a una ambulancia de camino a urgencias.
Alguien esta dando clase y alguien tumbos.
Alguien esta dando las gracias
y alguien gritos de socorro.

En este mismo instante una pareja folla apasionadamente
y un ejecutivo sale de su puesto de trabajo.
Alguien sigue esperando en esa esquina
y alguien camina sin rumbo calle arriba.

En este mismo instante
alguien se despierta
y alguien cierra sus ojos.

Una ciudad.


Escucha, Doctor, esta canción (que podemos llamar poema), con atención. ¿No te das cuenta? El mundo es  el yin y el yang (por lo de la balanza: unos bien y otros mal) mientras alguien vive el mejor día de su vida, otra persona se hunde en la miseria. Mientras alguien ríe a carcajadas otro llora cascadas. Una balanza, un equilibrio, una ciudad.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Fuck it, for Chris.




He estado pensando en lo que Chris querría que dijese hoy. El consejo que me daría. Algo como "¿Sabes, nena? ¡Que se jodan! Estos chicos lo saben todo sobre mí. Cuéntales algo diferente."
Así que quiero contar la historia del héroe de Chris. Un hombre llamado Capitán Joe Kittinger. En 1960, el Capitan Joe, ascendió en globo a 32 kilómetros hasta la estratosfera. Y desde allí, saltó con un paracaídas. La caída libre duró 4 minutos y 36 segundos, y alcanzó los 1100 kilómetros por hora antes de abrir el paracaídas a cinco kilómetros de la tierra. Nadie lo había hecho y nadie lo volvió a hacer. Lo hizo porque podía. Y por eso le gustaba tanto a Chris, porque lo mejor de Chris era que dijo que . Decía SÍ a todo. Quería a todo el mundo.
Era el chico... el hombre mas valiente que he conocido, porque todos los días saltaba desde el globo, porque podía, porque era así. Y por eso... y por eso... le... le queríamos.

Skins, temporada 2, capítulo 10 "Cada uno"

sábado, 19 de noviembre de 2011

jueves, 17 de noviembre de 2011

Cartas a una madre II

Hoy, he visto como acercabas tu mano a mi cara como si fueras a acariciarme.

Pero luego has retirado la mano.

Eso me ha dolido.

Me ha dolido más que un bofetón.

Más que un cubo de agua ardiendo fluyendo por mi espalda.

Ha sido como si algo se rompiera entre tú y yo.

Como si el cordón umbilical que nos unía se hubiera cortado de repente.

Sólo quería que lo supieras.

martes, 15 de noviembre de 2011

Diálogos

Recuerdo que cuando era pequeña, a  veces, mientras leía (soy devoradora nata de libros) tenía que seguir con el dedo la lectura. En diálogos largos, entre sólo dos personajes, en los que no ponía "-dijo Fulanito" tenía que ir contando quién había dicho qué, porque si no, perdía el hilo.

Es increíble como ahora mismo me gustaría coger otra vez el dedo índice y tenerlo todo controlado, mi mirada solo tenía que seguir mi uña para saber qué estaba pasando. Contando las líneas pares sabía lo que decía Fulanito y los impares correspondían a Menganito. ¿Qué ha pasado ahora? ¿Quizás Fulanito y Menganito han dejado de respetar su turno y se han empezado a interrumpir el uno al otro? ¿A lo mejor se ha unido mas gente a la conversación y ya nadie sabe de qué está hablando?

El diálogo se ha vuelto demasiado complicado y a mi se me están quitando las ganas de leer. A lo mejor hay que pasar página. O capítulo. O el libro entero. A lo mejor hay que cambiar hasta la biblioteca.

Pero yo sigo leyendo este aburrido tomo del que no comprendo nada.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Cambios, reflexiones, canciones y un gran tormenta

Hoy me he dado cuenta de que no veo un pimiento de lejos.
Hace dos meses fui al oculista y me dijeron que veía como un lince, que no me preocupara. Y sin embargo, a día de hoy no soy capaz de diferenciar un tres de un ocho en el reloj de la televisión...
Hay que ver como cambian las cosas ¿eh?

Un día te levantas y aquella persona que un día apenas fue un conocido, es ahora uno de tus puntos de apoyo y aquel del que, pensaste, nunca te separarías, ya ni siquiera te agrada.

¿Porque será? 

Un día te levantas y necesitas un abrazo de alguien que no te lo da, un beso de aquel que ya no está o un saludo del que un día fue tu amigo. Pero no lo consigues. Quizás ha sido culpa tuya, seamos sinceros, es una posibilidad. Pero intentas auto-convencerte de que no es así, que es que el Universo está en tu contra y que el que juega a los sims con tu personaje está pasando el rato quitándote la escalera de la piscina.

Un día te levantas y te das cuenta de que cierto pantalón te queda por los tobillos, o que ya no entras en aquella camiseta que tanto te gustaba. 

El tiempo pasa, la gente cambia, unos vienen, otros van.

¿Por qué te vas?





viernes, 11 de noviembre de 2011

Cartas a una madre I

Hola mamá. Buenas noches princesa, como tú solías decirme.

Escribo estas palabras con la certeza de que nunca las leerás, pero hay algunas cosas que necesito decirte.

Necesito decirte que te echo de menos. Que sé que estás a mi lado físicamente, pero siento que entre nosotras hay un enorme abismo.

Necesito que sepas que añoro tu beso de buenas noches o tus "¡Despierta, peque, que no llegas al cole!" Que aborrezco que te vayas a dormir sin ni siquiera pasarte por mi lado o que me despiertes con un toque en el brazo y un "el desayuno está puesto".

Necesito que pienses en aquellos días en los que íbamos a comprar y la más tonta cosa se convertía en una anécdota; cuando sólo con mirarme, sabías lo que pasaba por mi cabeza; cuando tu posabas tu mano en mi hombro y yo me sentía segura. ¿Qué ha pasado? ¿Quizás ahora soy demasiado alta como para que vuelvas a hacer eso?

"Puedes contármelo todo" me decías. Y yo lo cumplía a rajatabla. Todos los días a la salida de clase te narraba  un informe completo sobre lo que había hecho esa mañana, a lo que había jugado, o incluso te cantaba la canción que había aprendido.

Necesito que sepas que daría todo el oro del mundo por poder volver el tiempo atrás y arreglar todos los errores que he cometido contigo.

Necesito que tú necesites lo mismo

Necesito que recuerdas que te quiero.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Primer contacto

Pues mire, que no sé ni por donde empezar...

Supongo que éstas son las primeras palabras que le dirijo así que deberían ser perfectas (primera impresión sólo hay una) pero como en mi perfecto no hay nada, mejor le digo lo que pienso.
Tras mucho meditarlo he decidido que de vez en cuando vendré aquí a contarle todas esas cosas que me pasan por la cabeza, a ver si usted me echa una mano, ¿no? Porque son demasiadas y en mi cabeza no hacen más que revolverse.

Ahora que lo pienso, esto es como el pensadero de Dumbledore (véase mi faceta friki). A ver si consigue el mismo efecto...

También quería decirle que no va a ser fácil, créame. Un día me encontrarás la persona mas feliz del mundo porque he leído un libro maravilloso; otro, la persona más triste porque la he líado una vez más (serán muchas, ya verá); otro, la persona más melancólica porque echo de menos a alguien y otro la más pensativa porque he oído una canción que me ha llegado al corazón.

Seamos sinceros, mis pensamientos están muy pocos días ordenados, así que será usted el que soporte todas mis tonterías, todas mis alegrías y penas, todas mi lágrimas y sonrisas, toda la lija y todo el terciopelo.

Usted será, a partir de ahora, mi oyente, mi confidente, mi psicólogo (sólo que un poco más barato)

Dígame, Doctor, ¿es grave?