jueves, 2 de julio de 2015

Vamos.

Píntate los labios, tienes una herida. Esa es por los nervios de aquel examen. Tápatelas bien. Otra. Esa es de un portazo de tu padre. Otra. Esa es de la vez que discutiste con tu madre. Otra. Esa fue porque le echas de menos. Otra. Esa es porque te echas de menos. Otra. Esa es por el suspenso del mismo examen. Otra. Esa no sabes por qué fue, pero te pellizcaste igual. Otra. Esa es porque tuviste una pesadilla. ¿Otra? Sí, esa es porque pensabas que se estaban riendo de ti. Otra. Esa es porque no te llamaron. Esa es porque no te cogieron el teléfono. Ya casi no te quedan labios. Píntate los labios. Tienes que salir ahí fuera.


domingo, 10 de agosto de 2014

Solías saber pintarte.

Solías saber pintarte. Cogías el lápiz de ojos y en diez minutos estabas lista para comerte el mundo. Y ahora, ¿qué tienes? La cara llena de manchurrones y los ojos rojos de tanto borrar y volver a intentar. ¿Qué pasa? ¿Te tiembla demasiado la mano? ¿Ya no recuerdas cómo se respira? Era fácil ¿te acuerdas? Tú solías saber pintarte.

sábado, 12 de julio de 2014

Tienes que encontrar a la persona que hace que te tires de espaldas a la cama sonriendo como en las peliculas. Tienes que encontrar a alguien con quien no te de vergüenza nada, pero a la vez te sonroje como una amapola. Tienes que encontrar a la persona que te enseñe cosas que nunca imaginaste y a la que enseñar todo lo que llevas dentro. Tienes que encontrar a quien te haga cambiar tu visión del mundo y a quien poder decirle que te da miedo el mundo. Tienes que encontrar el nombre que te hace torcer la sonrisa cuando lo escuchas. Tienes que encontrar el perfume personal que te enloquece, no el de una marca de colonia, sino el de un cuerpo, el que no se va. Tienes que encontrar a la persona con quien cantar y bailar sin que te importe lo mal que lo hagas. Tienes que encontrar a alguien a quien querer genuinamente, por y a pesar de todo. Tienes que encontrar a quien llamar borracho y quien te haga sentir borracho sin probar una gota de alcohol. Tienes que encontrar a la persona que te haga reír pero también llorar. A la persona que te canse hasta dejarte medio muerta, y que a la vez te haga sentir vivo como nunca antes porque, si no, no merecerá la pena.

sábado, 15 de febrero de 2014

A la Bea del pasado

16.02.2014 (04:47)


A la Bea del pasado:

¿Cómo vas, peque? ¿Has leído el cuento de los tres cabritillos hoy, o todavía no?

Hay muchas cosas que me hubiera gustado decirte, pero la tecnología no está aún tan desarrollada como para poder ir a hacerlo. Aunque lo hiciera tampoco lo entenderías, así que todo lo que te voy a decir te lo van a enseñar, aunque sea a bofetadas, tus propias experiencias, o las personas con las que hables o los libros que leas. Vas a aprender que la vida no es fácil, pero nada de lo que merece  la pena lo es; y tampoco justa, pero podrás con lo que se te venga encima. Vas a aprender que lo que un día te parece un grano de arena, al siguiente es un mundo; pero también al revés.  Te vas a dar cuenta de que la opinión de ciertas personas te tiene que dar igual, porque al final del día eres tú la que vive con tus decisiones y no ellos; y que a veces tienes que tener mas en cuenta la de otras. Vas a encontrarte con mala gente, pero sabrás que lo son cuando ya sea tarde, así que tendrás que lidiar con ello -todos tienen que hacerlo. Te van a hacer daño, y vas a herir, y no lo puedes evitar porque será eso lo que te hará crecer como persona. Vas a ver como hay cicatrices que no se van nunca, pero que habrá personas que las besen para que el dolor sea más leve. Vas a ver que hay cosas que se encuentran cuando dejas de buscar (y que a veces se encuentran cosas que no sabías que estabas buscando.) Un día te levantarás y te gustará algo que en su día no soportabas; y odiarás cosas que adorabas antes, y ni siquiera tú te vas a entender, no pretendas que lo hagan los demás. 

No tengas prisa por crecer, aunque ahora no te lo creas, vas a echar de menos subirte a los columpios (aunque lo vas a hacer también a una edad no muy apropiada) y vas a echar de menos madrugar sin tener por qué. No discutas tanto con tu hermana, ni con tus padres. No permitas que nadie te pise: no hagas caso a esa maldita rubia de tu clase, la tonta es ella, no dejes que te convezca de lo contrario. Pero si ves que no aguantas más, díselo a mamá, ella sabrá que hacer. Absorbe como una esponja todas las cosas buenas, para que cuando seas mayor y  te acuerdes de estos momentos, te brille la mirada con añoranza. No  te preocupes porque las cosas se te tuerzan, no hay mal que por bien no venga; no te preocupes por cosas que no puedes controlar. Vas a reencontrar el sentido a las cosas cuando se te rompa la brújula. Se te va a volver a hacer añicos, pero sabrás reconstruirla. No pretendas que alguien resuelva todo tu caos interior, los que te quieren ayudan, pero es cosa tuya. Trata de no agobiarte tanto, cuando de verdad tengas razones para ello, verás lo tonta que fuiste por preocuparte de cosas absurdas. Enamórate: te van a romper el corazón, pero encontrarás al adecuado. No temas conocer gente nueva, llegarán personas maravillosas que le darán la vuelta a tu mundo; y se lo agradecerás. Vas a encontrar a quien te quiera tal y como eres, no finjas con quien no merece la pena. Vas a comprobar que las conversaciones a las cuatro de la mañana son más sinceras y vas a hacer cosas que jamás te imaginaste capaz de hacer. Haz el idiota para que alguien que está triste lo esté un poquito menos, hay pocas sensaciones mejores que esa. Revuélcate en el barro como si te fuera la vida en ello y mánchate comiendo, que así se disfruta mucho más. Trasnocha porque las estrellas brillan fuerte, madruga porque el amanecer enseña colores que no se ven el resto del día. Baila bajo la lluvia aunque te constipes, merecerá la pena. Escucha discos y discos y más discos, lleva contigo la música siempre, aunque sea en las venas; canta en tu primer concierto hasta quedarte afónica, no vas a estar doce horas haciendo cola para quedarte callada. Pide las cosas por favor. pero roba los besos, y da siempre las gracias, a nadie le caen bien los desagradecidos.

Trata siempre de ver el lado bueno de las cosas, centrarte en lo malo no va a hacer que desaparezca. Llora cuando lo necesites, así limpiarás un poco la pena que se te agarre en el pecho. Ríete y no hagas ni caso a los que te dicen que pares.  Hazlo por mi.

martes, 31 de diciembre de 2013

Cuida tus rodillas


Damas y caballeros de la clase del '99:

Usad protector solar. Si pudiera ofreceros sólo un consejo para el futuro, éste sería el protector solar. Los beneficios a largo plazo del protector solar han sido probados por los científicos, mientras que el resto de mis consejos no tiene base más confiable que mi propia experiencia… Os daré estos consejos ahora:

Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud; oh, no importa, no entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que se haya desvanecido. Pero confía en mí, en 20 años mirarás fotos antiguas de ti mismo y comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante ti y lo fabuloso que eras en realidad. No estás tan gordo como te imaginas. No te preocupes por el futuro; o preocúpate, pero sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación algebraica masticando chicle. Los verdaderos problemas en su vida tienden a ser las cosas que nunca pasaron por tu mente, de esos que te sorprenden a las 16:00 de un martes cualquiera. Haz cada día algo que te asuste. Canta. No juegues con los sentimientos de otras personas; no permitas que nadie juegue con los tuyos. No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana, a veces se pierde… la carrera es larga, y al final, es sólo contra ti mismo. Recuerda los elogios que recibas, olvida los insultos (pero si consigues hacerlo, dime cómo) Guarda tus viejas cartas de amor, tira tus viejos recibos bancarios. Estírate. No te sientas culpable si no sabes lo que quieres hacer con tu vida… las personas más interesantes que he conocido no sabían a los 22 que querían hacer con sus vidas; algunos de los más interesantes con 40 años todavía no lo saben. Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas –las echarás en falta cuando te fallen. Quizás te cases, quizás no; quizás tengas hijos, quizás no; quizás te divorcies a los 40, quizás bailes el baile del pollo en tu 75 aniversario de bodas… Hagas lo que hagas, no te felicites demasiado ni te critiques tampoco. Tus decisiones pueden ser correctas o no, igual que las de todos los demás. Disfruta de tu cuerpo, úsalo de todas las maneras que puedas… no tengas miedo de él, o  de lo que otros piensan de él, es el mejor instrumento que jamás tendrás. Baila… incluso si no tienes otro lugar para hacerlo que tu propia sala de estar. Lee las instrucciones, aunque no las sigas. No leas revistas de belleza, sólo te harán sentir feo.

Llega a conocer a tus padres, nunca sabes cuándo se irán. Sé bueno con tus hermanos, son el mejor vínculo con tu pasado y las personas con más probabilidades de seguir contigo en el futuro. Entiende que los amigos vienen y van, excepto esos pocos preciosos que debes conservar. Trabaja duro para superar los obstáculos geográficos y de estilo de vida, porque cuanto mayor te haces, más necesitarás a las personas que conociste cuando eras joven. Vive en Nueva York alguna vez, pero vete antes de que te endurezca; vive en el norte de California alguna vez, pero vete antes de que te ablande. Viaja. Acepta algunas verdades ineludibles: los precios subirán, los políticos siempre mentirán, tú también vas a envejecer. Y cuando lo hagas vas a fantasear con que cuando eras joven los precios eran razonables, los políticos eran nobles y los niños respetaban a sus mayores. Respeta a tus mayores. No esperes que nadie te mantenga. Tal vez tengas un fondo fiduciario, quizás te cases con un rico, pero nunca sabes cuánto puede durar. No te hagas demasiadas cosas en el pelo, o cuando tengas 40, parecerá el de alguien de 85. Sé cauto con a quien le pides consejo pero se paciente con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia: dar consejos es una forma de sacar el pasado de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo por más de su valor.

Pero hazme caso con lo del protector solar…

Con esto de las tecnologías, los maestros ya no dan charlas, sino que ponen vídeos de YouTube. Una vez, uno de los mejores profesores que he tenido, nos enseñó éste a modo de despedida, y me trae muy buenos recuerdos a la vez que hace que me brillen un poco los ojos. Parece un poco moñas, pero creo que dice muchas verdades. Así que bueno, esta sería mi felicitación/consejo de año nuevo.

Feliz, o por lo menos soportable, 2014.

lunes, 3 de junio de 2013

Me basta así

Si yo fuese Dios                   
y tuviese el secreto,     
haría     
un ser exacto a ti;          
lo probaría         
(a la manera de los panaderos 
cuando prueban el pan, es decir:           
con la boca),     
y si ese sabor fuese      
igual al tuyo, o sea         
tu mismo olor, y tu manera       
de sonreír,        
y de guardar silencio,   
y de estrechar mi mano estrictamente,              
y de besarnos sin hacernos daño           

(...)

(Escucho tu silencio.     
                                     Oigo
constelaciones: existes.              
                                       Creo en ti.  
                                                         Eres.          
                                                              Me basta.)

viernes, 24 de mayo de 2013

Como dijo aquel filósofo


(...) Escúchame decir cosas estúpidas y ríete. Sorpréndete valorándome como a oferta sólida. Y a partir de ahí, quiéreme. Acompáñame a mi triste habitáculo. Relajémonos y pongamos música. De pronto, abalancémonos como bestias indómitas. Mordámonos, toquémonos, gritémonos. Permitámonos que todo sea valido. Y sin parar follémonos. Follémonos hasta quedar afónicos, follémonos hasta quedar escuálidos. Y al otro día, quiéreme. Unamos nuestro caminar errático descubramos restaurantes asiáticos, compartamos películas, celebremos nuestras onomásticas regalándonos fruslerías simbólicas. Comprémonos un piso. Hipotequémonos. Llénenoslo con electrodomésticos y regalémosle nueve horas periódicas a trabajos insípidos que permitan llenar el frigorífico. Y mientras todo ocurra, solo quiéreme (...)

domingo, 5 de mayo de 2013

Cartas a una madre III



A la mujer que me otorgó la vida,
a quien me tuvo en su barriga y trajo esta familia,
mi primera amiga y médica de cabecera,
yo tu hija, tú el cobijo que me protegió de todo lo que hay fuera.
A quien me dijo “tú hazme caso y todo te irá bien”
lo hice y ahora mírame, ver para creer,
la que me bañó en mil caricias y secó en abrazos,
curó mis heridas con besos en su regazo.
(...)
Confiaste en mí cuando dedos me señalaban,
me perdonaste cuando el resto sentenciaba,
celebraste cada paso que daba,
cada logro como el triunfo del fruto de tus entrañas.
(...)
Ella me enseñó a andar de frente
a no fingir y sentir si el alma siente,
a no mentir cuando todo el mundo miente,
a mirar siempre a los ojos cuando hablo con la gente.
Me dijo “hijo se valiente, valiente que aquí la vida es cruel”
“que no te engañe una fachada reluciente,
que lo único que importa está debajo de la piel”



¿Te acuerdas, mamá? Cuando salía corriendo del colegio, a tus brazos, y te contaba con detalle toooodo lo que había hecho ese día. Te acuerdas cuando te obligué a hacer una receta que tú sabías que no me iba a gustar, pero me hacía tanta ilusión que estuvimos cubriendo peras con chocolate toda una tarde. Te acuerdas cuando yo lloraba, y después de mucho insistir, te terminaba contando lo que me pasaba. Cuando me dijiste que la gente es cruel, pero que yo no les tengo que hacer caso, ni ser como ellos. Cuando me decías que a veces de buena era tonta, pero que no le levantara la mano a un niño nunca. Que pegar está mal, que hay que compartir, todo menos el cepillo del pelo, que se contagian los pipis. Cuando me compraste ese libro para colorear que yo no paraba de mirar pero no me atrevía a pedir. Te acuerdas cuando me ponías la película de la Bella Durmiente y te quejabas de lo rayada que estaba de tanto ponerla. Cuando me leías una noche tras otra el cuento del lobo y los siete cabritillos. Ese amarillo, con las tapas tan rotas, y las paginas tan pasadas, que si cambiabas una palabra yo te corregía. Cuando me decías que llorando estoy muy fea y que nadie se merece mis lágrimas. Yo si me acuerdo. Me acuerdo de todo. También recuerdo las peleas, no te creas. Pero eran mejores las reconciliaciones. 
Siempre me has dicho que puedo hacer y ser lo que yo quiera en esta vida, que no debo dejar que nadie me hunda, que debo aprender a alejarme de la gente que me hace daño. Me has inculcado unos valores y unos ideales, fundados en el respeto, que es lo que te has ganado. Todo mi respeto como persona, como mujer y como madre.
Nos hemos ido distanciando, las peleas se han ido haciendo más frecuentes, y los momentos tiernos más raros, y casi nunca hablamos. Y yo no puedo otra cosa que sentir que te he fallado. Que tu me lo has dado todo y yo no puedo devolverte ni un cuarto. Sé que tu sabes que te quiero más que a nada, pero también se que a veces se te olvida, y a mi me gustaría tener el valor para ir y decirte todo esto a la cara. 
Feliz día de la madre, mamá.

lunes, 11 de marzo de 2013

Que sea en la cuenta




Si vas a llorar que sea de la mera alegría,
no dejes lugar a la pena ni a la melancolía,
fuera problemas como dudas, deudas o la apatía,
neuras, disfruta que na’ dura toda la vida.

Si vas a morir que sea del gusto, no de la envidia,
aunque si vas a matar que sea del susto, no a sangre fría,
si das que sean las gracias o tu brazo a torcer,
ni veneno ni disgustos, a lo sumo garantías.

Si vas a echar que sea de menos en falta
una mano al que tropiece y no se levanta,
con la esperanza por tierra ni por la borda los sueños,
bastante que nos alcanzan para tirarlos de una barca sin remos.

Si tienes que luchar que sea por ello
y si vas a perder que sea la vergüenza,
de robar que sea un beso, aplauso, el corazón
y si te van a pegar algo que sea esta canción.

Todos tenemos el poder de elegir,
aunque nos tengan maniatados podemos decidir.
(Si, podemos decidir)
Todos tenemos el poder de elegir
aunque el destino esté marcado no lo está el por venir,
y lo bueno está por venir, (por venir.)

Si vas a dejarme que sea sin habla,
que se me caiga la baba y no pueda articular palabra.
Si vas a bailar que sea de todo menos el agua,
jazz, y danza.

De romper que sea una lanza a favor del que no pueda avanzar,
y por mover que no te mueva la venganza, al dolor,
que si vas a mirar sea por los de tu alrededor,
ni por encima del hombro, ni a tu ombligo.

Si vas a pecar que sea de inocente,
de callar con un beso, de evitar lo evidente,
quejarse de placer y hacer de tripas corazón.
Perder la razón porque el corazón
a veces se siente en el vientre.

Siempre que vayas a caer, que sea la cuenta
y cuenta conmigo siempre como un amigo,
amigo lo que digo, lo que intento decir,
es que quien sea feliz, lo sea hasta el último suspiro.

Tenemos el poder de elegir
aunque nos tengan maniatados podemos decidir.
(si, podemos decidir)
Todos tenemos el poder de elegir,
aunque el destino esté marcado no lo está el por venir.
Y está por venir lo mejor (está por venir)

Yo creo en serio,
creo que no existen las malas acciones,
sino una mala forma de ejecutarlas.
Así que por qué empeñarse
en las modas y en ser como el resto,
si el valor, el verdadero valor, es ser individual.
Así que si vas a ser algo en la vida,
qué mejor que seas especial.